jueves, 20 de junio de 2019
VII Marcha Nocturna - 2019
Dicen, que pedalear rejuvenece y retrasa los dolores propios de los años, a cada cual los suyos.
Y si además, lo haces con El Club Ciclista El Álamo, es para que desaparezcan.
Así es, una ruta perfectamente diseñada para ciclar por la noche y con una participación de casi cuarenta ciclistas, fue, una experiencia digna de mencionar.
Hizo el honor de acompañarnos una ciclista en esta ruta nocturna con alto nivel de entrenamiento.
Siendo las 21:30 de aquél día y estábamos preparados.
Nuestros Policías, nos acompañaron dándonos seguridad desde la Plaza de La Constitución por las calles del pueblo para dejarnos en uno de los caminos, y empezar nuestra ruta.
Una nube de polvo más visible con los focos que en una ruta diurna, envolvía a todo el grupo dando esa vistosidad y espectacularidad en la noche.
Los reagrupamientos eran una de las bases fundamentales para no perder a ningún integrante de la marcha, teniendo en cuenta los distintos niveles de forma física de los participantes. En general, todos muy bien preparados y en buena forma.
La noche no tardó en llegar y la amplia "parafernalia" de luces de distintas intensidades, que decoraban cascos y bicicletas, mostraban los caminos con claridad. Haciendo que su circulación por ellos, fuese de lo más seguro para rodar con toda la confianza.
Nos acompañaron los amigos de siempre y que cuando se enteran de algún evento que el Club Ciclista El Álamo prepara, no dudan (si pueden) en acudir a la cita. Significando a nuestros amigos de Navalcarnero (Ángel y compañía) también de Valmojado (Ángel, El Chatanga y amigos) que hicieron de la ruta toda una maratón de kilómetros. Pues, vinieron y se fueron en bici desde Valmojado.
Como otros años la Plaza de Navalcarnero, fue también testigo de nuestra presencia ya bien entrada la noche.
Las paradas y reagrupamientos fueron más breves para no enfriarnos y con el 80% del recorrido hecho, tomamos ya, por la zona más oscura de la ruta el camino de regreso hacia El Álamo.
Un vistoso paseo nocturno que transcurrió con toda normalidad, sin ningún percance y con alegría, disfrutando de los silencios de la noche.
Agradecer y dar las gracias a tod@s los participantes de esta aventura nocturna, emplazando para el próximo evento en Septiembre con nuestro, VIII Memorial Juan Ramiro. Gracias.
miércoles, 29 de mayo de 2019
Fortificada Toledo
Tempranas horas y el sol ya calentaba en la plaza de La Constitución de El Álamo. En pocos minutos se sale para la ruta programada de ese día.
Que nos
movemos por toda la comarca, es un hecho.
Este día, unos pocos nos presentamos en Chozas de Canales para iniciar desde allí nuestro
viaje a Toledo. Imperiales como la ciudad y con muchas ganas de dar pedales
hicimos la instantánea de base y a continuación nos dejamos “caer” por ese
camino polvoriento y pedregoso al monumental destino.
El otro nutrido
grupo con energía a rebosar, partió desde El Álamo, garantizándose el centenar
de kilómetros en el bonito recorrido.
Contaron que, se mantuvo un “infernal” ritmo
de marcha desde la salida, tal fue así que, rápidamente nos alcanzaron a
quienes poco apoco trazábamos nuestra excursión didáctica.
El encuentro fue fugaz y se mantuvo un breve
pero intenso comentar, de cómo se estaba desarrollando la jornada.
¡Puf!… ¡Y se fueron!... Nos vemos en Toledo.
A nuestro ritmo fuimos viendo lo bonito que está el campo y las cosas que albergaban los caminos.
Una mala pasada debió tener el auto que en semejante pose yacía y así quedó postrado para dar cobijo a los animalillos del entorno.
Simultáneamente los fugaces compañeros de ruta seguían trazando recorrido por los lugares que nos encontraremos más adelante y sin descanso, acortaban distancia para el final de un primer destino.
La experiencia con el manejo de cámaras digitales ofreció momentos para el recuerdo y con soltura se plasmaron instantáneas por tan pintorescos lugares.
No solo ciclamos por los polvorientos caminos, la cercanía en todo momento del Río Guadarrama, presagiaba que en algún momento su cauce nos ofrecería ese refresco de sus aguas como recompensa. Este año el caudal era aceptable y con decisión lo cruzamos sin "incidentes"
Javier no lo veía aún muy claro y la parada en lo alto del cerro de los depósitos, dejó que la imaginación, te presentase en primer plano la Imperial ciudad.
Circunstancias de la velocidad y/o despiste en la llegada a la querida ciudad, deshizo la posibilidad de entrar todos juntos en bloque para lucirnos por las calles Toledanas y coronar en la histórica plaza de Zocodover.
Una espera y ya todos reunidos, con las bicicletas acorralando una farola, fuimos la atracción de los queridos turistas asiáticos, que plasmaron en sus cámaras con mucho interés, nuestra presencia en tan concurrido lugar.
Y no pudo faltar de ninguna de las maneras la foto grupal, (realizada por un turista Chino) que salió perfecta.
Completada la jornada por tierras bañadas por el Río Tajo, el regreso se realizó cercano a su afluente el Río Guadarrama.
Un falso y efecto visual para concluir en el pueblo de Chozas de Canales, desalentaba esa vuelta al final, pues siempre al coronar los cerros veíamos el pueblo, dando la sensación de cercanía, pero era todo lo contrario, hubo que subir y bajar muchos cerros antes de llegar a nuestro destino.
Fue una ruta Reina del Club Ciclista El Álamo.
martes, 21 de mayo de 2019
Repartidos por toda la Comarca.
Se repartieron las rutas a granel y de forma muy variable, quedaron los cuatro puntos cardinales desde El Álamo, cubiertos en amplia extensión, rondando los 450 Km.
La ruta de carretera partió hasta las Antenas de La Nasa donde la foto típica en su entrada no podía faltar.
Pasando de los 100 Km, Fernando y Juancar, rodaron por cunetas de nuestra Región hasta Colmenar del Arroyo, esa zona donde la carretera "pica" hacia arriba y lo único que se puede hacer es subir y subir hasta el destino programado.
Un esfuerzo más y hasta Navalagamella, sería ese día, la cota más alta que se suba. Luego como siempre se dice, el resto "es de bajada" hasta casa.
Este recorrido es por excelencia, de los típicos para soltar piernas en las matinales de los Domingos.
Ángel, por otro lado, rodó en otro círculo más estrecho, también por la zona pero, no llegó a la centena kilométrica, se quedó por poco, en los 95 Km.
El esfuerzo en ese anillo recorrido, tuvo casi más picos de subida que los realizados en la anterior ruta.
----------------
Me consta que un grupo, (vestido de incógnito, y en otra ruta nueva), rodó por otras cunetas ampliando la cuenta kilométrica a sus piernas disfrutando también de la jornada. (sin + datos)
¡Que gran compañera y compañeros de viaje para estas prácticas deportivas tenemos en el Club Ciclista El Álamo!.
La ruta A, es una de las más descargadas de wikiloc, y ese día, en condiciones optimas para ciclarla, los de la instantánea de arriba, rompieron todos los registros establecidos hasta la fecha en ese recorrido. Pues sus ganas y buena forma para la práctica del ciclismo de montaña, hicieron de este itinerario un paseo de niños por el parque.
Y resumiendo sucintamente la otra ruta B, con otra magnífica compañera y compañeros de viaje, terminamos esta jornada tan repartida por la comarca.
Parte de nuestro recorrido, fue fusionado con la ruta C que contribuyó al acumulado de kilómetros.
Puedo dar fe de los tramos "rompepiernas" que encontramos en nuestro recorrido y la moldeada y buena forma que vamos adquiriendo poco a poco.
Todo esto pasó un Domingo cualquiera en otra de nuestras jornadas oficiales, compartiendo entre amigos y compañeros las rutas de, El Club Ciclista El Álamo.
La ruta de carretera partió hasta las Antenas de La Nasa donde la foto típica en su entrada no podía faltar.
Pasando de los 100 Km, Fernando y Juancar, rodaron por cunetas de nuestra Región hasta Colmenar del Arroyo, esa zona donde la carretera "pica" hacia arriba y lo único que se puede hacer es subir y subir hasta el destino programado.
Un esfuerzo más y hasta Navalagamella, sería ese día, la cota más alta que se suba. Luego como siempre se dice, el resto "es de bajada" hasta casa.
Este recorrido es por excelencia, de los típicos para soltar piernas en las matinales de los Domingos.
El esfuerzo en ese anillo recorrido, tuvo casi más picos de subida que los realizados en la anterior ruta.
----------------
Me consta que un grupo, (vestido de incógnito, y en otra ruta nueva), rodó por otras cunetas ampliando la cuenta kilométrica a sus piernas disfrutando también de la jornada. (sin + datos)
¡Que gran compañera y compañeros de viaje para estas prácticas deportivas tenemos en el Club Ciclista El Álamo!.
La ruta A, es una de las más descargadas de wikiloc, y ese día, en condiciones optimas para ciclarla, los de la instantánea de arriba, rompieron todos los registros establecidos hasta la fecha en ese recorrido. Pues sus ganas y buena forma para la práctica del ciclismo de montaña, hicieron de este itinerario un paseo de niños por el parque.
Parte de nuestro recorrido, fue fusionado con la ruta C que contribuyó al acumulado de kilómetros.
Puedo dar fe de los tramos "rompepiernas" que encontramos en nuestro recorrido y la moldeada y buena forma que vamos adquiriendo poco a poco.
lunes, 20 de mayo de 2019
El grito de Ana
Cuando el recorrido estaba
casi finalizado y todo el esfuerzo de ese día ya llegaba a su fin, en un tramo
tranquilo sin irregularidades ni repechos y donde el sol había reservado una
estancia de reposo, algo nos alertó y sorprendió de manera inesperada en
aquella calma relativa.
Un grito de “susto y terror” alteró la armonía
de la marcha de cuantos participábamos aquella jornada.
Fue Ana, alertándonos un “peligro” en el borde
del camino.
Una amable culebra de grandes dimensiones que sesteaba bajo el Astro Rey, a la que alteramos su descanso, lanzó un ataque defensivo sobre quien en ese momento
pasaba junto a ella, la asustada criatura, por un momento creció en altura,
alargando su cilíndrico cuerpo en vertical, presentando sus “fauces” a la altura de la
rodilla, obligándonos a cambiar el rumbo rápidamente pasando con mimo y cuidando de no
dañar al asustado reptil, solidarizándonos con su miedo.
Nadie salió
herido y todo quedó en anécdota para relato.
Anteriormente, también hubo
un recuerdo de jornadas pasadas de aquel siniestro perro con pelajes
desavenidos, [ese que nos apareció de entre las retamas aquél día.]
Volvimos a ciclar
por el paraje donde rondaba esa mole de animal y…
…Un distante ladrido de tono grave, pero con
el volumen suficiente para alertarnos de su presencia, cambió el giro de
nuestras cabezas hacia tal estruendo lejano y allí, se distinguía esa nube de
pelo acercándose a gran velocidad a nuestro encuentro. Tal situación
“terrorífica” obligó a acelerar la marcha en un terreno desfavorable para la
carrera, pero, la adrenalina generada por tal emoción, ayudó sacando fuerzas en la huida, hasta perder
de vista nuevamente a la “bestia”.
El numeroso grupo presentado en la plaza aquél
Domingo, se fusionó de alguna manera, con los amigos de El Último Repecho uniéndose con nosotros para acompañarnos y hacer la ruta conjuntamente. Con su
experiencia y conocimiento de los caminos, aprendimos nuevos atajos y senderos
que aplicaremos en el futuro para ampliar nuestras rutas en El Club Ciclista El
Álamo.
Esta ruta conjunta nos llevó
hasta los merenderos del Río Alberche, situado en el término Municipal de Aldea
del Fresno. Nuestro guía nos llevó por empinados cerros y bajando a gran
velocidad por caminos que el agua ha tallado en sus laderas, haciendo rápidas e
interesantes esas bajadas técnicas en muchos tramos.
Una parada para reagruparnos
y de vuelta para El Álamo.
Las buenas condiciones del terreno hicieron
que el grupo rodara a gran velocidad, sin fatigas que lo impidiesen para
alcanzar en las bajadas, velocidades propias de expertos profesionales en
dominar las técnicas de la trialera.
Aquí, en el tramo más sinuoso y cubierto de
enormes cascotes y piedras sueltas, se produjo un pequeño contratiempo
afectando a Juanma, su rueda trasera, impactó en uno de esos obstáculos seccionando en varios trozos tal objeto. Siguió descendiendo muy rápido, pero, a pocos metros, su rueda sufrió las consecuencias del impacto y perdió la presión y adherencia al terreno, poniendo el pie a tierra.
Rápida también fue la reparación y sin perder más tiempo nos unimos al grupo que paciente esperaba comentando las incidencias y el estupendo día que nos hizo esa mañana de Mayo.
Llegando a nuestro destino, otra incidencia obligó a parar, en este caso, una "traicionera rodera" en el camino, hizo que la bicicleta de Alejandro T. desconocedora del terreno (por nueva), no supiese resolver el bache que encontró y ambos, se dieron un revolcón con daños y raspones en rodilla y codo.
Todos llegamos a destino esperando volver a compartir otra ruta en unos pocos días.
Un saludo para todos los participantes. JJ.
lunes, 6 de mayo de 2019
Sin crónica.
Hoy no he tenido tiempo para deleitarme del campo y sus alrededores.
Hoy no me ha dado tiempo fijarme en la naturaleza que me rodeaba.
Hoy el paso por poblaciones ha sido tan fugaz, que no he distinguido donde estaba.
Hoy solamente he clavado la vista en el camino para ubicarme dentro de el y no perder la trayectoria ni la marcha de esta ruta prefijada en el calendario.
Ha sido de "locos".
La vertiginosa y endiablada velocidad, de ese día tubo como premio de consolación, unas lejanas instantáneas para de alguna manera, plasmar y recordar por donde estuvimos ciclando.
En ambos lados del camino, verdeaban amplias campiñas plantadas de trigo y cebada, dando ese color uniforme tan agradable para la vista.
Poco tiempo ha dado para apreciar esa belleza.
Alguien en el grupo ha preguntado "¿había que pasar con hora por los pueblos?"
Desde el minuto uno, fue una lucha por demostrar quien se desplazaba más rápido y entre unos y otros se hizo la fila india similar a un tren de alta velocidad, avanzando sin control.
¡Tal velocidad!, pensé, posiblemente el viento suave de espalda, está facilitando el desplazamiento, pero, yo no notaba esa ayuda y cada vez los veía más lejos.
Alguien, a modo de enfado y reproche, en un lance de orgullo, lanzó un violento ataque a ese desenfrenado grupo haciendo de "liebre" y comprobar hasta que punto, serían capaces de olvidar al resto del equipo que quedó "abandonado" a unos minutos de distancia.
Solo la "buena" fortuna de un pinchazo, frenó para bien tal descabellada acción.
"Bienvenida" la avería para reagruparse y poner una queja amable a tales acontecimientos, creo que algo funcionó y el resto de etapa, transcurrió con la normalidad deseada.
Así de torcido, se quedó el casco protector en la lucha por seguir aquella desatada estela...
Sin rencor ni enfado, en el descanso y avituallamiento, capturé a esas "almas descarriadas" en la estampida comprobando que no hubo mala intención y quizá lo ocurrido fue un acto para "recordarme" una renovación del artefacto de las dos ruedas.
Se quedó grabada esta ruta:
Hoy, sin crónica.
martes, 23 de abril de 2019
El guía perfecto.
El broche a la ruta de ese día, lo puso la inesperada aparición de un "oso pardo", ¡o no!, fue un "monstruo pardo", ¡o no!, era un "vociferante" y enfadado mastín apareciendo por sorpresa de entre las retamas y con sus fuertes ladridos se dirigía hacia nosotros a la carrera, mientras ese cuerpo grandote ladeaba el manto de pelo en todas direcciones, un pelaje a medio mudar y con un lamentable aspecto que daba bastante "miedo".
Suerte para nosotros que el, también, creo que se asustó y aprovechando esa incertidumbre de miedos mutuos, bajamos de la bicicleta y con una voz fuerte y contundente, acompañada de unos frenéticos aspavientos, le hicimos frente con el ánimo de frenar su carrera y no tener problemas ninguna de las dos partes.
Parece que funcionó y el gigante can en una retirada oportuna nos dejó pasar.
Sin perder de vista al animal y cuando todos le dimos la espalda, nuevamente emprendió la carrera con el denuedo y osadía de "comernos" es aquí donde un extraordinario poder nos contagió en el pedaleo, acelerando la marcha y desplazándonos con temeraria velocidad hasta por fin, perder de vista a la "bestia" quedándose tranquila en su camino "llamándonos de todo".
Segundos después, respiramos tranquilos el resto de la ruta.
__________________________
Sin duda esta ruta es una de las más bellas para recorrer en esta época del año, pues a pesar de haberla ciclado decenas de veces, nos sorprende como la Naturaleza se viste para cada ocasión.
Es principio de primavera y como no, los cromáticos nos ofrecen esa diversidad de tonos tan agradables a la vista que, "te pasarías allí todo el día hasta sin comer", contemplando y disfrutando del entorno tan especial.
Nos cubría un manto de plomizas nubes y también nos acompañó todo el camino ese viento "molestillo" que la verdad en ocasiones nos ayudó en algún difícil tramo empujando por la espalda. Solo las delicias de circular por el Valle Pinguín y junto al Arroyo de la Fuente de Pedro Díaz, hizo no tener en cuenta esas minucias ventosas.
Nuestro perfecto guía Aure, conocedor de toda esa red de caminos tallados por el tiempo, condujo la ruta a buen ritmo, disfrutando en conjunto de estrechas sendas conejeras entre zarzas, de rápidos giros perfectamente peraltados, con abundantes y pequeños badenes generados junto al arroyo.
Recomendado para ciclar por tan pintoresco lugar.
Y por esas fechas también, lugares con encanto fueron testigos de las andanzas del Club, plasmando en las instantáneas el recuerdo a su paso por la dura subida a Los Resquillones, en tierras Asturianas. Montañas de la cordillera Cantábrica a las faldas de los Picos de Europa.
Un contraste de lo distinto que es nuestro País donde los lugares hacen disfrutar indistintamente de la localización.
Como el ritmo que llevamos era muy alegre y dinámico, en el corto avituallamiento apenas dio tiempo para intercambiar impresiones y sin pérdida de tiempo reanudamos la marcha para que el viento, no nos enfriase.
La tendida subida hacia la finca de Las Suertes Viejas, nos calentó afrontando el penúltimo tramo por el Alto Peral hasta el Palacio del Conde Caralt, donde sin "respirar" aparecimos en Villamanta, y siguiendo el Arroyo de Las Juntas, terminamos muy cerca de nuestro destino.
El antiguo y ya inexistente paso ferroviario del tren, contribuyó a otro adorno de la ruta que nuestro guía perfecto, eligió para ese día. Un Domingo de Resurrección.
El recorrido quedó grabado de esta forma:
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
































